Cada vez es más habitual escuchar hablar de piscina de agua salada como alternativa a las piscinas tratadas mediante la adición tradicional de cloro.
Pero ¿realmente funcionan sin cloro? ¿El agua sabe como la del mar? ¿Necesitan mantenimiento? ¿Se puede instalar un clorador salino en una piscina que ya está construida?
Si estás pensando en instalar un sistema de cloración salina en tu piscina, te contamos lo que necesitas saber antes de decidir.
Si estás todavía en la fase de planificación, antes de elegir el sistema de tratamiento te recomendamos revisar nuestro checklist antes de construir una piscina, donde encontrarás los principales aspectos que deberías valorar antes de empezar tu proyecto.https://aquaticbuy.com/checklist-antes-de-construir-una-piscina/?utm_source=chatgpt.com
¿Qué es realmente una piscina de agua salada?
Aunque solemos llamarla «piscina de agua salada», técnicamente seguimos hablando de una piscina desinfectada con cloro.
La diferencia está en cómo se obtiene ese cloro.
En una piscina convencional añadimos productos clorados al agua. En una piscina con electrólisis salina añadimos una determinada concentración de sal y un equipo, denominado clorador salino, utiliza esa sal para generar el agente desinfectante que mantiene el agua en buenas condiciones.
Y no, esto no convierte tu piscina en el Mediterráneo.
Como referencia, algunos sistemas trabajan alrededor de 4 g de sal por litro de agua, aunque la concentración necesaria depende del fabricante y del equipo instalado.
¿Cómo funciona un clorador salino?
El funcionamiento puede parecer complicado, pero para el propietario es bastante sencillo.
Se añade sal al agua de la piscina. Cuando el agua circula por el sistema de filtración, pasa por la célula del clorador. Mediante un proceso denominado electrólisis, el equipo genera cloro a partir de los cloruros presentes en el agua.
Ese cloro desinfecta el agua y ayuda a combatir microorganismos y algas.
Por eso una de las grandes ventajas del sistema es que la producción de desinfectante puede realizarse de manera continua mientras funciona correctamente la instalación.
Entonces… ¿una piscina de agua salada tiene cloro? Sí.
Este es probablemente el mito más extendido sobre la cloración salina.
No estamos sustituyendo el cloro por sal. Estamos cambiando la forma en la que obtenemos el cloro necesario para desinfectar la piscina.
El sistema genera el desinfectante a partir de la propia sal disuelta en el agua.
¿Cuáles son las ventajas de una piscina con cloración salina?
La comodidad es una de las principales razones por las que muchos propietarios se interesan por estos sistemas.
Bien dimensionada y correctamente mantenida, la electrólisis salina permite automatizar buena parte de la desinfección del agua y reducir la manipulación habitual de productos clorados.
Además, puede ofrecer una experiencia de baño más agradable, con menor olor asociado al cloro y una sensación de agua más suave.
Para nosotros, las principales ventajas serían:
- Menor manipulación habitual de productos de cloro.
- Producción automática y continua de desinfectante.
- Mayor comodidad en el mantenimiento diario.
- Sensación agradable del agua.
- Menor olor característico asociado al tratamiento tradicional.
- Posibilidad de combinarlo con regulación automática de pH.
Una piscina de agua salada NO significa olvidarte del mantenimiento
Instalar un clorador salino no convierte la piscina en una instalación que se mantiene sola.
Hay que seguir controlando parámetros del agua, filtración, limpieza y funcionamiento de los equipos.
Especialmente importante es el pH.
La electrólisis salina tiende a elevarlo, por lo que debe vigilarse y corregirse cuando sea necesario. Como referencia general, se recomienda mantener el pH de una piscina aproximadamente entre 7,2 y 7,6.
Precisamente por eso es habitual complementar un clorador salino con un regulador automático de pH.
Clorador salino + regulador de pH
Esta combinación permite automatizar dos de los procesos más importantes del tratamiento del agua.
El clorador se encarga de producir el desinfectante y el regulador controla y corrige el pH.
¿Significa mantenimiento cero? No.
Pero sí puede simplificar considerablemente el cuidado de la piscina.
MÀS PREGUNTAS DE INTERES:
¿Hay que seguir añadiendo sal?
Sí, aunque no funciona igual que estar añadiendo cloro constantemente.
La sal permanece en el circuito y el proceso es parcialmente cíclico, pero puede perderse agua —y con ella sal— por lavados del filtro, salpicaduras, vaciados parciales u otras operaciones.
Por eso conviene comprobar periódicamente la salinidad y mantenerla dentro del rango indicado por el fabricante del equipo.
¿El clorador salino necesita mantenimiento?
También.
La célula de electrólisis es una pieza fundamental del sistema y sus electrodos sufren desgaste progresivo con el funcionamiento.
Además, unas condiciones incorrectas de pH, salinidad o dureza pueden favorecer incrustaciones y reducir la vida útil de determinados componentes.
Por eso no basta con comprar «un clorador».
El equipo debe estar correctamente dimensionado para el volumen de la piscina y sus condiciones de uso.
¿Se puede poner cloración salina en una piscina que ya existe?
En muchos casos, sí.
No necesitas necesariamente construir una piscina nueva para pasarte a la electrólisis salina.
Es posible estudiar una piscina existente y adaptar su sistema de tratamiento, siempre que previamente se comprueben las características de la instalación, el volumen de agua, el sistema hidráulico y la compatibilidad de los diferentes componentes.
Esto convierte la cloración salina en una opción interesante también cuando estamos realizando una reforma de piscina.
¿Cuánto cuesta convertir una piscina a agua salada?
El coste depende principalmente del volumen de la piscina, capacidad de producción necesaria, características del clorador, automatización, instalación existente y de si queremos incorporar también regulación automática de pH.
Un equipo barato pero insuficiente para el volumen y las condiciones de la piscina puede terminar trabajando demasiadas horas y no ofrecer el resultado esperado.
Por eso el precio debería estudiarse para cada piscina.
Entonces, ¿merece la pena instalar un clorador salino?
Para muchos propietarios que buscan comodidad, automatización y simplificar el tratamiento habitual del agua, puede ser una inversión muy interesante.
Pero la clave no está únicamente en instalar electrólisis salina.
Está en conseguir que cloración, regulación del pH, filtración y circulación del agua trabajen como un sistema correctamente dimensionado. De hecho, los especialistas del sector insisten en que el tratamiento adecuado de una piscina depende del conjunto y no de un único equipo.